CIUDAD

El primer periodista imputado por delitos de lesa humanidad

Hubo directivas expresas de los militares para que la prensa ocultara información y mintiera. El medio más poderoso de Bahía Blanca cumplió con empeño y ahora tiene que dar cuenta ante la Justicia.

El primer periodista imputado por delitos de lesa humanidad
Vicente Massot, actual propietario y director del grupo de prensa “La Nueva Provincia”, es el primer periodista imputado como responsable de delitos de lesa humanidad en la historia del país. Es inminente su declaración indagatoria a pedido los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani, quienes lo imputaron por integrar “junto con los mandos militares una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional” “de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales”. También lo señalan “como coautor del homicidio de dos trabajadores de su diario” y de haber efectuado “aportes esenciales”, que “consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad”, en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas.
La fiscalía asegura que “el rol desempeñado por los medios de comunicación masiva durante el terrorismo de Estado fue preestablecido y especificado en la reglamentación castrense” y presenta las pruebas. El juicio es pionero en investigar a empresas de medios e ingresa en la historia de la justicia universal juzgando el rol de la prensa en genocidios. Esta semana, Vicente Massot quedó muy comprometido luego de que se publicaran dichos suyos donde afirma: “Yo no era un bebé de pecho, yo también tuve participación en esos hechos” de “la guerra civil de los años ’70”.
La causa que involucra a Vicente Massot se inició luego de que el 12 de septiembre de 2012, el Tribunal Oral Federal del primer juicio realizado en Bahía Blanca por los crímenes de lesa humanidad, ordenó en las sentencia que “se investigue la posible comisión de delitos de acción pública por parte de los directivos de La Nueva Provincia”. Eran tantos y tan elocuentes los testimonios registrados en las audiencias donde se mencionaba la actividad de los miembros de la familia Massot, que el tribunal pidió una investigación. Desde entonces, comenzó un nuevo proceso para establecer las responsabilidades de la empresa periodística en la aplicación del plan terrorista en el país. Vicente Massot es el único de los acusados aún vivo.
La causa está en manos del Dr. Álvaro Coleffi a cargo del Tribunal Federal de Bahía Blanca. Parte de las novedades que aporta son los reglamentos militares secretos que contemplaban tareas específicas para los medios de comunicación como parte del plan criminal. Uno de ellos es la “Directiva del Consejo de Defensa n° 1/75”. Allí se perfilan los lineamientos generales a seguir por la prensa en la llamada “lucha contra la subversión” y refieren entre los “efectos a lograr” que “las acciones deben tender a:… 4. Eliminar y desalentar el apoyo que personas u organizaciones de distintos tipos puedan brindar a la subversión. 5. incrementar el apoyo de la población a las propias operaciones. 6. orientar la opinión pública nacional e internacional a fin que tome conciencia que la subversión es un “enemigo indigno de esta patria”. 7. Identificar a los integrantes de los propios medios en los propósitos de la lucha contra la subversión…”.
Otro documento clave del expediente es el Reglamento RC-5-1 del Ejército, que habla “de la necesidad de realizar como parte del plan criminal Operaciones Sicológicas, clasificadas como propaganda negra, para aparecer como originada en una fuente que no es verdadera…”. El documento militar ordena lisa y llanamente manipular información falsa para realizar operaciones periodísticas. El General Acdel Vilas, responsable del V Cuerpo de Ejercito en 1976 e insigne líder de la represión ilegal en Bahía Blanca, amplió en su declaración indagatoria en 1986: “Tales actividades buscaban confundir al oponente, facilitar su deserción, buscar el acompañamiento de la población”.
La acusación fiscal que pesa sobre Vicente Massot asegura que “siguiendo esta línea, los fusilamientos y masacres presentadas como ‘enfrentamientos’ entre las ‘fuerzas legales’ y los ‘subversivos’, no eran invenciones al azar del diario LNP, sino que son el fiel cumplimiento del reglamento militar”. Con decenas de casos citados en el expediente “la regularidad, sistematicidad y repetición en las páginas del diario de este tipo de conducta torna evidente que lo que se estaba cumpliendo era una función en el marco del plan de exterminio”. LNP acató religiosamente con todas y cada una de estas directivas, y nunca lo ocultó. “El 24 de marzo de 1976 Diana Julio de Massot (madre de Vicente y por entonces directora del diario) consideró que era un deber ineludible respaldar la acción militar de las Fuerzas Armadas. Hasta el final de sus días reivindicó aquella acción” (LNP 28/8/2009).
En el caso personal de Vicente Massot hay que contemplar que no sólo cumplió con estas órdenes desde LNP, sino también realizó “propaganda negra” en las revistas Cabildo, El Fortín y El Restaurador, en las cuales publicó periódicamente desde mayo de 1973. En el expediente se acumulan ejemplares donde se confirma que son totalmente coincidentes (por momento copias textuales) las reglamentaciones castrenses y los textos publicados por Massot.
Otro documento comprometedor surge del archivo de inteligencia de la Prefectura Zona Atlántico Norte y caracteriza a la empresa del grupo Massot en los siguientes términos: “…cabe señalar que la empresa ‘La Nueva Provincia’, a través de su medio gráfico, mantuvo desde el 24 marzo de 1976 y hasta el 14 junio de 1982, una línea de apoyo hacia el accionar del Proceso de Reorganización Nacional”.
A la espera de la citación para indagar al actual director de LNP, el fiscal Miguel Palazzani aseguró en el programa radial Enredados: “Se está planteando el inevitable análisis de lo que significa perpetrar un crimen de masas con una preparación desde la acción psicológica, que es una ‘guerra’ aparte. Lo ponían en los reglamentos. Me parece que es incluso una ‘guerra’ permanente. Y en esa preparación, en la cobertura, en el encubrimiento y en la posterior justificación LNP fue el medio fundamental”.
La declaración.
El pasado 18 de marzo, Vicente Massot prestó su primera declaración en la causa. Sin admitir preguntas, narró ante el juez durante más de dos horas su versión sobre los hechos que se le imputan. En la ciudad de Bahía Blanca ni su propio diario esbozó una defensa. Su situación judicial quedó muy comprometida, luego de negar ante el Juez una extensa trayectoria pública y reconocida como impulsor, militante y apologista de la dictadura.
Sin ir muy lejos, el 25 de abril del año pasado, en la presentación de su último libro El cielo por asalto. ERP, Montoneros y las razones de la lucha armada, se explayó sobre su rol en lo que llamó “la guerra civil de los años ’70”. Aseguró: “Voy a empezar diciendo lo que no quise escribir. Aquello que conscientemente traté de exorcizar al momento de tomar la pluma y empezar a escribir este ensayo. Lo que no quise hacer es fulminar condenas, no por que no tenga una idea acabada de los hechos que jalonaron la vida argentina hace 40 años. Yo no era un bebé de pecho, yo también tuve participación en esos hechos. Pero en todo caso, ésta (la del libro) es una tarea intelectual que nada tiene que ver con la militancia o las preferencias ideológicas de cada uno”.
Ante la confesión de Massot –“Yo no era un bebé de pecho, yo también tuve participación en esos hechos”– ninguno de los presentes se sorprendió. Ni Abel Posse, Julio Bárbaro y Luís Labraña que escuchaban atentos a su lado, ni Cristian Breitenstein, ex Intendente de Bahía Blanca y actual Ministro de Producción de la Provincia de Bs. As. que se acomodaba en fila uno, ni Ricardo López Murphy que desde el fondo se abría paso entre la gente para que Massot lo viera. El juez ya tiene esta grabación, que tomó estado publicó esta semana, y cientos de pruebas más a su disposición.
La delación
A golpes de Himno Nacional. Existe en la causa documentación que probaría la responsabilidad de Vicente Massot como coautor de los crímenes de los trabajadores gráficos y líderes sindicales Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, ocurridos el 4 de julio de 1976. Un veloz repaso por las pruebas demuestra que Massot asumió ante escribano público como responsable de personal el 18/9/75, que luego de una huelga publicó el título “LNP se encuentra en guerra” contra sus trabajadores. Que al menos una vez se juntó con Loyola y Heinrich para discutir los conflictos gremiales. Que el 24 de marzo de 1976 junto a su madre desfiló por los talleres entonando el himno nacional mientras amedrentaba al personal. Que un informe de Prefectura confirma que en esos días desde el diario pidieron “ralear” a los dirigentes del sindicato gráfico en una lista donde figuraban los domicilios de quienes luego fueron secuestrados y pocas horas después acribillados. El diario sólo publicó un aviso fúnebre pagado por la familia. Cuando consultaron al general Acdel Vilas por estos hechos fue lapidario: “Hay empresas que prefieren matar a sus empleados antes que indemnizarlos”.
El amigo Videla
Complicidad y méritos reconocidos. El Juez Álvaro Coleffi tiene a disposición una enorme carga probatoria de los hechos investigados, a los que se suman algunos testimonios. El propio Jorge Rafael Videla reconoció a LNP el 14/5/76 “por la objetividad con que anoticia sobre este proceso iniciado por las Fuerzas Armadas”. El general Acdel Vilas aseguró que las empresas de los Massot fueron un “valioso auxiliar de la conducción” militar que llevó adelante el genocidio en la ciudad. El ex Mario Adolfo Scilingo afirmó en su libro Por siempre nunca: Queridos y odiados en la zona, los Massot han llegado a formar un monopolio periodístico que no sólo da información sino crea opinión en la mente de los bahienses y fundamentalmente de los Oficiales de Puerto Belgrano y del Quinto Cuerpo de Ejército… Las reuniones a las que concurría en casa las integraba con ‘seleccionados’ navales porque por momentos se transformaban en una especie de ‘Jabonería de Vieytes’ conspirando contra el gobierno de Isabelita…”. La semana pasada, Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia, la viuda de David Graiver, aseguró a la agencia Télam que “en el campo de concentración en puesto Vasco, en el partido de Quilmes, Jacobo Timerman era interrogado por los redactores de La Nueva Provincia”. Y así se suman decenas de voces que lo dejan a Vicente Massot cada vez más cerca de la cárcel.
Una familia militante en la derecha
Para la población de Bahía Blanca, Vicente Massot es mucho más que un empresario de prensa militante de la represión. Pertenece a la familia más influyente en la historia de la ciudad. La Nueva Provincia fue fundada con un proyecto político explícito desde el propio nombre, por Enrique Julio, su bisabuelo, en 1898. Desde el propio origen del diario, Julio cultivó un estilo confrontativo y una pluma muy filosa, detrás de la cual comenzó a acumular influencia y poder. Por el contrario, desde 1903 en adelante, organizaciones obreras de la ciudad lanzaron distintos boicot a LNP en rechazo a las constantes provocaciones que sufrían en el tratamiento informativo del diario. La empresa siempre estuvo en manos de la misma familia, con la única excepción del período 1950 a 1955 en que fue intervenida por el peronismo. Durante todo el siglo XX mantuvieron una línea editorial siempre coherente con los sectores más radicalizados de la derecha argentina, por momentos conservadores, por momentos fascistas, nacionalistas, ultra-católicos, neoliberales y de todas las tendencias y tipos de gorilas.
No hubo grupo parapolicial argentino que no contase con el apoyo del diario. Cuando a fines de la década de 1910 comenzó a actuar la Liga Patriótica Argentina (organización parapolicial de jóvenes de clase alta) LNP acompañó de inmediato su accionar. En la década siguiente, el diario promocionó en Bahía Blanca conferencias del falangista Ramiro de Maetzu (embajador del dictador español José Antonio Primo de Rivera) y trenzó amistad con el hermano del generalísimo Francisco Franco. Pocos años después, le dieron la bienvenida y publicitaron la actividad del general Nicolás Accame, simpatizando de Mussolini, líder de la Legión Cívica Argentina (grupo parapolicial que operó en la década infame de 1930) y representante del partido nazi en nuestro país. Con la influencia silenciosa pero abrumadora que conlleva un medio de comunicación en situación dominante sobre una población determinada, su proyecto político se fue naturalizando entre su público, sobre todo en la clase gobernante de la ciudad.
La nieta de Enrique Julio, Diana Julio Pagano de Massot, asumió la dirección de la empresa en 1956 y logró consolidar ese proyecto político y potenciarlo hasta quedar en situación monopólica. En 1958 consiguió la frecuencia de la radio LU2, la de mayor audiencia local; y en 1965 inauguraron Telenueva Canal 9, uno de los dos canales de TV local. Fue el primer multimedios del país. Ninguna otra empresa de comunicación había acumulado antes tanto poder en la zona. Con domicilio en Miami, Diana Julio fue durante décadas miembro de la Dirección de la Sociedad Interamericana de Prensa y miembro fundadora de Adepa. Ya en democracia, el clan Massot se vinculó con todos los proyectos de desestabilización. Apoyaron a los sectores carapintadas y de hecho fueron el único medio que entrevistó en forma exclusiva a Mohamed Alí Seineldín durante la toma del Edificio Libertador en diciembre de 1990. Por esos días, Carlos Menem privatizó los canales de televisión de aire y le dio al poderoso grupo Clarín la licencia de canal 13, y al grupo Massot la licencia de Canal 11, lo que luego sería Telefe.
LNP mantuvo en democracia su compromiso con los genocidas aludiendo en forma constante al “triunfo de las FFAA en la lucha contra el marxismo apátrida”, pero no solo. El 24 de marzo de 1993, el ex marino Alfredo Astiz (hoy condenado a prisión perpetua) se mostró en la vereda de un bar a 100 metros de la plaza donde se realizaba un acto por el aniversario del golpe de Estado de 1976. Luego de una serie de insultos y acusaciones, Astiz se retiró del lugar en el móvil de exteriores de Telenueva canal 9, acompañado y protegido por el cronista televisivo de la empresa.
Vicente Massot tampoco abandonó la militancia en el siglo XXI. El 20 de mayo de 2004 le avisaron al por entonces presidente Néstor Kirchner que en el Regimiento de Patricios se estaba desarrollando una reunión con el objetivo de desestabilizar al gobierno. De inmediato envió al ministro de defensa José Pampuro, quien al llegar encontró a Vicente Massot junto a militares exonerados, ex carapintadas, empresarios y operadores políticos. Lo recibió sorprendido Enrique Coti Nosiglia, quien aclaró: “Ojo, que no estamos conspirando”. No fue necesario aclarar más nada. En la actualidad LNP se sigue editando en posición dominante, financiada por fondos públicos a través de decenas de instituciones del Estado. Su línea editorial no se modificó ni un ápice.
Fuente: Miradas al Sur
Sin comentarios en “El primer periodista imputado por delitos de lesa humanidad”

Deja tu comentario