SALUD

Dormir mal: una epidemia de alto riesgo

El descanso inadecuado aumenta el peligro de sufrir hipertensión, enfermedad cardíaca, ACV y diabetes, entre otras enfermedades.

Dormir mal: una epidemia de alto riesgo

Las investigaciones muestran que pasamos hasta un tercio de nuestras vidas durmiendo. De hecho, dormir es una necesidad humana básica, como comer y beber, y es crucial para conservar la salud general y el bienestar.

Sin embargo, en la actualidad los trastornos del sueño constituyen una epidemia global que aqueja a un 45% de la población. Y -aunque la mayoría de estos trastornos se puede prevenir o tratar- menos de un tercio de los afectados busca ayuda profesional.

Así lo advirtió la Asociación Mundial del Medicina del Sueño (WASM, por sus siglas inglés), al conmemorarse hoy el Día Mundial del Sueño, bajo el lema “Sueño reparador, respiración fácil, cuerpo sano”.

Según destacó la organización, el sueño reparador es uno de los pilares de la salud y los tres elementos clave para lograr una buena calidad de sueño son: la duración (debe ser suficiente para que la persona se sienta descansada y alerta al día siguiente), la continuidad (las etapas del sueño no deben ser advertidas, ni se debe dormir de manera fragmentada), y la profundidad (el sueño debe ser lo suficientemente profundo como para resultar reparador).

Respecto de la consigna “respiración fácil”, la WASM explicó que respirar de manera adecuada durante el sueño es fundamental. En concreto, puntualizó que los trastornos respiratorios vinculados con el sueño o la apnea del sueño pueden conducir a padecer diversos problemas de salud, tales como hipertensión, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular (ACV) y diabetes.“Cuando respirar durante el sueño resulta dificultoso, la calidad del descanso disminuye” , subrayó la entidad.

APNEA

La apnea obstructiva del sueño, que consiste en la interrupción de la respiración mientras se está durmiendo -muchas veces acompañada por ronquidos-, se encuentra entre los trastornos del sueño más preocupantes: se estima que la padecen cerca del 4% de los hombres adultos y un 2% de la población femenina.

Esta afección está causada por el bloqueo de las vías aéreas superiores, que puede deberse a factores tales como una lengua demasiado larga, un crecimiento extra de tejido, o la disminución de la tonicidad muscular para mantener la vía respiratoria abierta.

“En cada pausa respiratoria -que puede durar desde 10 segundos hasta más de un minuto- deja de entrar aire a los pulmones y, como consecuencia de ello, baja el oxígeno en la sangre y en forma refleja se incrementan la frecuencia cardiaca y la presión arterial” , remarcó la WASM.

Por otra parte, las apneas causan “microdespertares” muy breves e indetectables para el paciente, pero que impiden que el cerebro pueda descansar apropiadamente. Es por ello que muchas de las personas que padecen apnea sienten cada mañana que no han descansado bien, que tienen embotamiento y a veces cefaleas e incluso pueden presentar mucho sueño o cansancio durante el día.

De acuerdo con la Asociación Mundial del Medicina del Sueño, existen factores de riesgo modificables que pueden ayudar a lograr una respiración adecuada al dormir. Como ejemplo, citó el caso de las personas que padecen obesidad, que suelen presentar una acumulación de grasa en la vía aérea superior, la cual interrumpe el flujo de aire, o cuyo abdomen de gran tamaño interfiere con la acción de bombeo de aire del diafragma. “La obesidad, que se ha convertido en una epidemia pero se puede controlar y, al hacerlo, se previene la apnea del sueño” , sintetizó la entidad. Asimismo, sugirió que en el caso de niños con amígdalas de gran tamaño, que pueden producir una obstrucción del flujo de aire y por lo tanto una apnea severa, la extirpación por vía quirúrgica de las amígdalas puede ser una solución.

IMPACTO

Otro trastorno del sueño frecuente es el insomnio, es decir la incapacidad de quedarse dormido o el levantarse antes de tiempo y no poder volver a dormir, que afecta a entre un 30 y un 45% de la población mundial adulta.

De acuerdo con la WASM, las principales consecuencias a corto plazo de no lograr un buen descanso son la incapacidad de estar alerta durante el día, la pérdida de atención y de concentración, una disminución de la productividad laboral o académica e incluso el riesgo de sufrir accidentes de tránsito. “Las personas que padecen insomnio son siete veces más propensas a protagonizar accidentes que le causen la muerte o heridas serias que quienes duermen bien” , puntualizó.

En tanto, si bien los efectos a largo plazo aún se están estudiando, “el sueño de mala calidad y la privación del sueño se han asociado con problemas serios de salud, tales como la obesidad, la diabetes, un debilitamiento del sistema inmune, algunos tipos de cáncer, y diversas afecciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y la psicosis” , subrayó esta organización dedicada a la medicina del sueño.

DIEZ PRINCIPIOS PARA DORMIR BIEN

Con el objetivo de fomentar una adecuada “higiene del sueño”, los expertos de la WASM dieron a conocer diez principios básicos a tener en cuenta:

1) Establecer un horario para irse a dormir y para despertarse.

2) Si tiene el hábito de dormir la siesta, que ésta no exceda los 45 minutos.

3) Evite la ingesta excesiva de alcohol cuatro horas antes de irse a dormir y no fume.

4) Evite la cafeína seis horas antes de irse a dormir. Esto incluye el café, el té y muchas gaseosas, además del chocolate.

5) Evite las comidas demasiado pesadas, muy condimentadas o muy azucaradas cuatro horas antes de irse a dormir. Un snack liviano antes de meterse en la cama está permitido.

6) Haga ejercicio físico de manera regular, pero no justo antes de irse a dormir.

7) Use ropa de cama cómoda.

8) Encuentre una temperatura adecuada para dormir y mantenga la habitación bien ventilada.

9) Bloquee todos los sonidos que puedan generar distracción y elimine todo lo que pueda las fuentes de luz.

10) Reserve la cama para dormir y mantener relaciones sexuales. No use la cama como “oficina”, espacio de trabajo o de recreación.

Fuente: Doctor Vid

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