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La infanta de España en el banquillo

Por primera vez un miembro de la casa real deberá declarar como imputado ante un juez. Es por el caso en que está acusado su marido. Podrían exigirle una caución de 600 mil euros.

La infanta de España en el banquillo

La declaración que realizará mañana la infanta Cristina ante la justicia es una de las últimas diligencias en la instrucción del “caso Nóos”, el escándalo de corrupción que protagoniza su marido, Iñaki Urdangarin, desde hace más de dos años. Ante la posibilidad de que el yerno real fuera condenado, la hija de Juan Carlos debería entregar al fisco 600 mil euros, la mitad de lo supuestamente malversado por la compañía cuya propiedad compartía con su esposo.

El interrogatorio de la infanta se llevará a cabo en una sala de vistas de los juzgados de Palma de Mallorca, presidida por un retrato del rey Juan Carlos. Durante todo el tiempo que dure su declaración, tendrá la imagen de su padre frente a ella. Nunca antes un familiar directo del rey había sido interrogado por corrupción. Y a sus casi 49 años, ella tiene ahora que responder por posibles delitos de fraude fiscal y blanqueo de dinero.

Mientras las fuerzas de seguridad blindaban ayer los alrededores y el edificio en el que la hija menor del rey Juan Carlos será interrogada, la fiscalía anticorrupción preparaba su escrito de acusación del caso, que lleva abierto más de tres años y medio.

Según informaron fuentes judiciales, tiene previsto pedir a la hija del rey 600 mil euros (unos U$S 813 mil) en concepto de responsabilidad civil ante la posibilidad de que Urdangarin sea condenado en el juicio que ya pocos dudan que se celebrará. Esa cantidad es aproximadamente la mitad del dinero público malversado que presuntamente recibió la empresa Aizoon, de la que la infanta es cotitular al 50% junto a su marido.

A través de esa sociedad se habría desviado gran parte de los seis millones de euros de dinero público del que Urdangarin y su socio se habrían apropiado desde el Instituto Nóos, la organización sin fines de lucro que crearon y que consiguió presuntamente jugosos contratos a dedo de administraciones públicas mediante tratos de favor.

El reclamo de este dinero que la fiscalía persigue es independiente de que el juez vea o no confirmados los indicios que tiene sobre un presunto fraude fiscal y blanqueo de dinero por parte de la hija del rey, razón por la que fue imputada y citada a declarar.

Ya se archiven las diligencias o ya sea acusada formalmente, la fiscalía defiende que la infanta debe devolver ese dinero si se confirma que su marido se apropió de él y lo malversó, ya que en ese caso ella sería beneficiaria a título lucrativo de fondos malversados en su origen.

Uno de los abogados de la hija del rey, de 48 años, volvió ayer a proclamar su inocencia. “Ella es inocente, lo dice ella, lo creo yo, y, tan pronto como lo explique, lo va a ver toda España”, dijo Jesús María Silva en Barcelona, ciudad a la que la infanta viajó esta semana desde Ginebra, donde reside desde agosto, para preparar la declaración.

La cita es a las 10 de la mañana en el edificio desde el que instruye el “caso Nóos”, que desde hace más de dos años protagoniza Urdangarin. La infanta tendrá de su parte al fiscal, Pedro Horrach. La expectativa social y mediática es máxima. Y aún está por ver si se expondrá a los flashes y las cámaras caminando hasta la entrada del juzgado o si hará uso del permiso que le concedieron para evitar el acoso llegando hasta la misma puerta en automóvil.

Las encuestas muestran una ciudadanía convencida de que la imputación de la infanta está justificada, pero también con la sensación de que la justicia no es igual para todos. La sensación es de que la hija del rey está siendo protegida. Entre otros, por Horrach, contrario a la imputación pese a que hasta ahora su criterio y el del juez eran unánimes. También por el gobierno. “Estoy convencido de la inocencia de la infanta”, dijo Mariano Rajoy hace poco en una entrevista. “Las cosas le irán bien”.

Entre tanto, Palma de Mallorca se preparaba para la declaración, un acontecimiento histórico por ser la primera comparecencia como imputado de un familiar directo del rey Juan Carlos de España. Las calles en torno a los juzgados comenzaron a ser vaciadas de automóviles con señales de prohibición de estacionar y la policía fijaba los últimos detalles del dispositivo de seguridad.

Los detalles del caso

El protagonista indiscutible del caso Nóos es Iñaki Urdangarin, el marido de la hija menor de los reyes Juan Carlos y Sofía. La justicia española investiga los negocios que el yerno del rey hizo entre los años 2003 y 2006 al frente del Instituto Nóos, una organización vinculada al mundo del deporte y en teoría sin ánimo de lucro que el ex jugador de handball creó junto a Diego Torres, uno de los profesores que había tenido en un máster en negocios.

A ambos, imputados por el juez José Castro, se los acusa entre otras cosas de haberse apropiado de casi seis millones de euros de dinero público, procedente sobre todo de contratos con los gobierno regionales de las Islas Baleares y de Valencia. Los servicios se contrataban por precios desorbitados, muy por encima del costo real, y también se facturaban servicios ficticios. Que Urdangarin fuera el yerno del rey fue la clave de ese trato de favor, según juez y fiscal. Una de las sociedades en las que más dinero entró por supuestos trabajos encargados por el instituto fue Aizoon, de la que la infanta Cristina es copropietaria junto con su marido.

El “caso Nóos” es una de las piezas separadas que salieron del “caso Palma Arena”. Las supuestas irregularidades de Urdangarin aparecieron cuando el juez Castro investigaba cómo se dobló el costo de la construcción de un centro polideportivo, un caso por el que el ex ministro de José María Aznar y ex jefe del gobierno regional balear, Jaume Matas, fue ya juzgado y condenado y por el que aún tiene causas pendientes con la justicia.

fuente: Tiempo Argentino

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