CULTURA

La TV del futuro: cómo será el nuevo televidente

Las nuevas tecnologías están transformando a la televisión tal como la conocíamos. Sistemas premium de cable, televisores inteligentes, Internet, alta definición, redes sociales: un zapping sin fin en el que ahora todo lo decide el consumidor.

La TV del futuro: cómo será el nuevo televidente

Las cifras son contundentes: Argentina es el país de América Latina con más consumo de televisión por cable (presente en el 81 % de los hogares) y en donde la pantalla chica, todavía con un leve predominio de las señales de aire, ocupa un lugar central en el universo del ocio y el entretenimiento. Sin embargo, el último tiempo ha sido el de la diversificación de las formas; el televidente va dejando de ser tal y se transforma, de a poco pero a paso firme, en consumidor de contenidos.

“En el país se paga el servicio de cable para ver televisión abierta”, apuntó en diálogo con INFOnews el docente e investigador en Políticas de Comunicación Santiago Marino, quien remarca que “en las provincias es más profunda la penetración del cable”, debido a que de lo contrario el acceso es a lo sumo a una o dos señales locales que actúan muchas veces como repetidoras de canales porteños.

Según datos de la consultora Business Bureau, la Ciudad de Buenos Aires tiene un 86,7 % de sus hogares con cable, mientras que Santa Cruz, la que más lo consume, llega al 95,8 %

¿Se desplazó el consumidor de contenidos de los televisores (cada día más “inteligentes” y con mayores posibilidades de acceso a la web) a las computadoras con banda ancha? No todavía, o no del todo, al menos.

“Las nuevas prácticas se insertan en una trayectoria cultural. Ver televisión por internet no es tan masivo pero hay un amesetamiento de los niveles de audiencia por otras ofertas y crece el contenido audiovisual por Internet”, desarrolla Marino.

El rating ya no tiene rating

La palabra de Federico Cuervo, Gerente de Marca para Comedy Central Latinoamérica (firma que disparó series como ´Futurama´ y ´South Park´) y vicepresidente de Producción para VIMN The Americas es categórica. Ante INFOnews, este hombre de la industria pesada catódica en América Latina aseveró que “los ratings y el market share siguen siendo herramientas importantes en la televisión, son clave para el crecimiento de nuestras marcas y nuestro negocio. Pero no es la única medida. Con el creciente mundo digital y las redes sociales falta mejorar las herramientas de medición existentes y/o desarrollar nuevas herramientas que provean números más acertados a través de múltiples plataformas”.

En este marco, revisar los índices de audiencia de los últimos tiempos en la televisión abierta argentina confirma la idea de que el “televidente”, tal como lo conocemos, dejó de depender de la (cada vez más grande) pantalla chica para acceder a lo que quiere ver.

Los números de 2013 son contundentes: el canal que más rating promedio logró (según las mediciones de la cuestionada IBOPE) fue Telefe, con apenas 8,5 puntos, seguido por El Trece con 7,9; América con 5,0; Canal 9 con 4,4 y la TV Pública con 2,4 (cada punto equivale a 100 mil hogares).

Vale remarcar que el año que pasó tuvo a una televisión que siguió viviendo de la estela dejada por Marcelo Tinelli, aunque sin´Showmatch´ en el aire. Este será el año del regreso. ¿Cambiará sustancialmente el encendido de las señales de aire o su probable éxito será una isla en medio de una grilla desolada? ¿Impactarán en el total anual los también seguros altos ratings que marcarán los partidos de Argentina en el mundial de Brasil?

Internet llegó para quedarse

Todo indica que el camino cada día más veloz hacia una televisión “virtual”, fusionada con el mundo web, es un hecho. También que el concepto de “televidente” caducó. Sobre este punto, la doctora en Ciencias Sociales e investigadora especializada en medios de comunicación Adriana Amado, destacó ante INFOnews que “la televisión fue siempre virtual porque fue un vínculo in absentia: pasaba algo en un lado y muchas personas veían lo mismo al mismo tiempo sin contacto entre sí”.

Según la especialista, el cambio está en que “esa virtualidad hoy se construye desde la conversación intensa entre quienes consumen y comparten los productos televisivos. Antes dependíamos de la decisión de alguien que dijera cuándo y cómo lo veíamos. Hoy la virtualidad cambió esa forma de decisión y casos como (la serie) ´House of Cards´ demostraron que la movida de los usuarios es muy poderosa, incluso más que muchas campañas millonarias. Solo queda ver qué hace la industria para convertir ese motor en financiamiento que le permita seguir produciendo cosas que despierten entusiasmo”.

Santiago Marino apunta que la idea de “televidente” es “la del tipo que mira el televisor, y eso está puesto en juicio, porque tenés aparatos que te permiten mirar contenidos más allá de la televisión. ¿Cuántos miraron (la serie) ´Lost´ por canal 13 doblada al castellano? Vos no mirás un capítulo de la serie, ves tres o cuatro y es como ver una película”.

Este último ejemplo es contundente: los canales de televisión por aire hace años que no compran series exitosas, elijen dejar que sean consumidas a través del cable o por las descargas que se realizan vía web. El caso de ´Lost´ fue paradigmático: la serie por El 13 se emitió en horarios fuera del prime time.

También es prototípico el caso del ciclo de la TV Pública ´Peter Capusotto y sus videos´, fenómeno que se agigantó en la red YouTube y que se viraliza cada vez más en las redes sociales. Lo mismo sucedió con series como ´Breaking Bad´ o ´The Walking Dead´, sobre todo en América Latina, donde los estrenos se producen un par de días después que en Estados Unidos.

“Lo que antes se veía con los ritmos que marcaban los programadores hoy se consume de manera impredecible”, agrega Adriana Amado. “Por un lado, el público resultó más independiente e irreverente que lo que suponían muchos teóricos del televidente, entonces busca lo que quiere, para verlo cuando quiere, priorizando la gratuidad que siempre tuvo la televisión. Porque para entender la piratería de las series no podemos dejar de pensar que el televidente entiende que tiene que pagar por el canal (sea cable o televisión) pero nunca pagó por el contenido”, señala.

“La convergencia entre televisión e internet es imparable e ineludible desde lo tecnológico, no hay duda”, aseveró a INFOnews Osvaldo Nemirovscicoordinador general del Consejo Asesor del Sistema de Televisión Digital Abierta (TDA), quien destaca que “hasta los 25 añosel 40 por ciento ve televisión por Internet”.

Marino considera que se trata, en parte, de algo acotado a un sector, aunque acepta que “hay un crecimiento exponencial”, sobre todo en las series, “un género que se consume aplicando todo lo que la tecnología te permite”.

En cuanto a las redes sociales, dice Amado, “hoy vemos en el muro de Facebook los comentarios sobre la telenovela que antes se hacían el día después en la oficina. La conversación entre pares sigue siendo la esencia del consumo televisivo”.

Federico Cuervo sostiene que “las investigaciones de mercado indican que las redes sociales son la tercera fuente más popular que utilizan los televidentes para enterarse de la programación, luego de las promos al aire y el ´word of mouth’ (boca a boca). El enlace entre la televisión y las redes sociales es lo que lleva nuestra estrategia, conociendo bien que las redes y el contenido compartido nos pone en el mapa del consumidor.”

¿Se viene una televisión que se meta de lleno a trabajar a través de internet? Marino lo ve como algo lejano, al menos en nuestro país. “La infraestructura es esquelética. Si bien tenés una red de TV por cable instalada, el cable en el interior del país está en los años sesentas. Andá a conseguir 3 megas de internet en ciudades de menos de 500 mil habitantes”.

Cable premium, HD ¿y después?

Más allá de lo expuesto, el corrimiento del espectador de televisión control remoto en mano y buscando qué ver entre decenas de canales, a uno que busca sus contenidos en la web, sigue siendo limitado. “Todavía caemos en la tentación de hablar de uso masivo y es más bien un sector mediatizado, informado, expuesto a los medios”, subraya Marino.

También destaca que existe un nicho muy pequeño pero persistente, de “usuarios de cable en las capas más acomodadas que tienen los dos servicios, DirecTV Cablevisión, para cubrir todos los canales existentes”.

Sobre el tema, Amado considera que “aunque muchos racionalicen la bajada de películas o expliquen que ver series en la computadora no es ver televisión, lo cierto es que se trata de propuestas televisivas por su género y formatos, que se consumen en una pantalla. Se trata de una explicación que se intenta dar después de algo que tiene más que ver con el placer y el entretenimiento y por tanto es más impulsivo que racional”.

¿Hasta qué punto siguen teniendo peso las grillas de programación, el horario en que un programa se emite, el mentado y delirante sistema del minuto a minuto? Los sistemas premium que ofrecen algunas operadoras de cable permiten grabar programas como se hacía 20 años atras con una videocasetera, pero en HD y sin necesidad de usar un VHS. A esto, se suma la verdadera vedette del siglo: la web, en la que un programa que acaba de ser emitido puede conseguirse pocos minutos después.

Cuervo dice, concreto: “Hemos visto una tendencia de crecimiento entre la audiencia latinoamericana viendo y escuchando más contenido de manera digital a través de su computadora, smartphone y su tableta, pero la mayoría de la programación todavía la accedan linealmente a través de la televisión”.

Marino destaca también el lugar que ocupan señales pagas vía web: “Tenés modelos de negocios exitosos, como Netflix, que lo comprendió en contenidos y el 14 de marzo te va a poner la nueva temporada de ´House of cards´ completa”.

Por último, y no menos central en todo esto, una pregunta que rebota cada mes en los hogares argentinos cuando llega la factura del cable. ¿Por qué es tan caro en nuestro país? El promedio del abono local es de casi 36 dólares, uno de los más elevados del continente. En México es de u$ 20 y en Bolivia de u$ 22.

Santiago Marino dice que aquí el cable “no está visto como un gasto sino como un consumo básico y hay casi nula competencia. Además, el crecimiento de los costos en dólares vuelve a encarecerlo. También sucede que hay una costumbre de pago que no pone en crisis el consumo”.

Fuente: Infonews

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