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El ejército mexicano se enfrenta a los grupos de civiles armados

El gobierno decidió restaurar el Estado de Derecho en Michoacán y ordenó a las autodefensas, creadas para combatir supuestamente al crimen organizado, que se desarmen y vuelvan a sus lugares de origen, pero la exigencia no fue acatada

El ejército mexicano se enfrenta a los grupos de civiles armados

Después de ordenar el desarme de las autodefensas de Michoacán, el gobierno mexicano decidió enviar 70 agentes y once helicópteros hacia el Estado sureño para combatir a los grupos civiles armados que declararon la guerra al narcotráfico y que no acataron la orden. La medida provocó enfrentamientos entre ambos bandos y, según denunciaron voceros de las autodefensas, derivó en el asesinato de cuatro personas a manos de soldados del Ejército. Al cierre de esta edición, la Secretaría de Defensa Nacional no había dado información oficial, pero algunos medios mexicanos, que citaron fuentes militares, confirmaron al menos dos muertes.

Los choques comenzaron en la madrugada de ayer, después de que la Fiscalía mexicana decidiera montar un operativo para contener la ola de violencia que se vive en Michoacán, donde civiles armados se hicieron cargo de la seguridad de varias poblaciones del estado para, supuestamente, enfrentar al cártel de Los Caballeros Templarios a raíz de la ineficacia que muestran en esa tarea las autoridades locales y estaduales. El objetivo de la misión gubernamental, según explicó la subprocuradora

Jurídica y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República, Mariana Benítez, es fortalecer el Estado de derecho y restaurar el orden en el territorio michoacano. La funcionaria informó que el operativo seguirá en pie el tiempo que las autoridades lo crean necesario.

De acuerdo con el relato de Estanislao Beltrán, vocero de los grupos de autodefensa, todo comenzó cuando unos 3 mil pobladores desarmados bloquearon el paso de un convoy militar entre las ciudades de Antúnez y Apatzingán para exigir que el Ejército les devolviera el armamento que les habían quitado en el marco del plan de desarme ordenado el lunes por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Después de tres horas de negociaciones, contó Beltrán, “el Ejército mexicano rafagueó a nuestro pueblo, gente civil que salió únicamente a pedir que les regresaran las armas”. En ese momento se habrían registrado las cuatro víctimas fatales, entre las que habría una chica de once años.

El representante de las autodefensas del Estado de Michoacán reiteró que los grupos civiles no entregarán las armas mientras sigan libres los líderes principales del cártel de Los Caballeros Templarios, que controla la región desde 2010 con secuestros, asesinatos y extorsiones. “El pueblo no confía en el gobierno. Tenemos 12 años esperando y sabemos que va a ser lo mismo”, declaró Beltrán, quien dijo que si entregaran sus fusiles serían asesinados no sólo los guardias comunitarios, sino también sus familias y los pobladores que los apoyan.

El secretario de la Gobernación, Miguel Angel Osorio, considerado como el ministro de mayor peso político en el gabinete del presidente Peña Nieto, anunció que la seguridad de Michoacán estará a cargo del gobierno federal e instó a los grupos de autodefensa a dejar las armas y volver a sus actividades cotidianas. “La seguridad de sus comunidades estará plenamente a cargo de las instituciones”, aseguró Osorio, quien advirtió que, en caso contrario, las autoridades federales “aplicarán la ley de manera rigurosa e indiscriminada, por lo que no habrá tolerancia alguna para cualquier persona que sea sorprendida en posesión de armas sin contar con autorización legal.”

Origen y desarrollo de los grupos.

Los grupos de autodefensa aparecieron en México en febrero del año pasado. Desde ese momento, lograron hacerse con el control de diez alcaldías y tienen presencia en al menos 40 de los 113 municipios de Michoacán.
Su líder es José Manuel Mireles, quien declaró la guerra al narcotráfico ante la pasividad –e incluso complicidad– de las autoridades con los cárteles de la región. Para eso, organizó comandos de civiles armados cuyo principal objetivo es enfrentar a

Los Caballeros Templarios, un grupo narco aparecido en 2010 que actualmente domina la zona gracias al cobro de extorsiones, asesinatos y violaciones de mujeres.

El enemigo principal de los grupos de autodefensa, está claro, son los cárteles. De hecho, Tepalcatepec, uno de sus principales bastiones, tiene un letrero en la entrada que dice: “Zona libre de Templarios”. Sin embargo, el dominio de los pueblos o ciudades a las que ingresan no se hace de forma pacífica. Por ejemplo, cuando asumieron el control de Parácuaro, unos 200 hombres y mujeres armados entraron a la ciudad de 25 mil habitantes. Llegaron a la alcaldía, detuvieron a los once policías locales y los encerraron en la cárcel.

Fuente: Tiempo Argentino

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