CULTURA

Películas nacionales restauradas vuelven a las pantallas de cine y tv

El reestreno en copia remasterizada de “Los bañeros más locos del mundo” puede sonar a broma para nostálgicos de los viejos tiempos, pero la tecnología que se utilizó para su puesta al día tanto en imagen como en sonido es la misma que se aplica a la restauración de muchos largometrajes, tarea que se realiza en la Argentina con tecnología de punta.

Cinema Gotika, empresa liderada por Sergio Rentero viene trabajando para INCAA TV en el proceso de remasterización de 150 películas clásicas del cine argentino muy antiguas, como “Cuesta abajo” y “La cabalgata del circo”, entre otras para poder proyectarlas en HD, una metodología que combina alta tecnología con un trabajo casi artesanal, de revisar cada obra cuadro por cuadro en el soporte original.

La tarea que viene realizando la empresa ocupó casi todo 2012 en cine nacional, a un promedio de más de dos largometrajes por semana, además de los trabajos que tienen que ver con productores independientes e incluso instituciones del exterior, igualmente preocupadas por la preservación de obras que en su tiempo y en materia de conservación, fueron descuidadas.

La emisión a través de una señal digital requiere un proceso tecnológico que ponga en valor piezas culturales que estaban perdidas o en un estado imposible de emitir, como ocurrió con “La trampa” (1949), de Carlos Hugo Christensen; “La cabalgata del circo” (1945), de Eduardo Boneo y Mario Soffici, o “El Vampiro Negro” (1953), de Román Viñoly Barreto.

Cinema Gotika comenzó sus operaciones en 1996 con el nombre de Ave Estudios, ofreciendo servicios relacionados al cine y vinculados al nuevo paradigma de las soluciones digitales, no obstante los grandes avances tuvieron lugar en la última década cuando la tecnología comenzó a ofrecer soluciones de mayor excelencia y, a la vez, menos costosas.

En ese sentido fue el primer estudio-boutique en poner en marcha una unión de artistas y técnicos para crear soluciones originales, funcionales y estéticamente notables, y un año después convocó a un artista plástico y a un fotógrafo para trabajar en la estética de color y textura de piezas, sean documentales o de ficción.

En 2002 nació formalmente la marca Cinema Gotika, empresa que adquirió el primer equipo de postproducción de alta definición (HD) en América latina, uno de los primeros en el mundo, y en 2004 se especializó en masterización, remasterización y control de calidad para facilitar las ventas internacionales, con compradores cada vez más exigentes.

“La Ciénaga” (2001), de Lucrecia Martel, se convirtió en el primer proyecto remasterizado para cumplir con los requisitos técnicos de compradores europeos y desde 2010, el Instituto Nacional De Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para su canal INCAA TV contrata al estudio para remasterizar la imagen y sonido de los títulos de su programación.

De esa primera tanda son “Monte Criollo” (1935), de Arturo S. Mom, con Nedda Francy y Francisco Petrone; “Los pagarés de Mendieta” (1939), de Leopoldo Torres Ríos, con Tito Lusiardo y Severo Fernández, y “La doctora quiere Tangos” (1949), de Alberto De Zavalía, con Mirtha Legrand, Mariano Mores y Felisa Mary, entre otros.

Entre sus clientes actuales se encuentran el Consejo Nacional de Cine Ecuatoriano así entidades de cine de Malasia, Inglaterra, Hong Kong y España, preocupadas por la preservación tanto con fines comerciales como culturales.

Según Rentero, las mayores dificultades que surgieron tienen que ver con el estado del material, ya que se trata de películas muy antiguas, guardadas sin ningún tipo de cuidado, incluso en condiciones deplorables y por décadas sin ninguna preocupación tanto por ámbitos públicos como privados.

En un primer momento se sometía a las copias en 35 mm a una pase a video (conocido como telefilm) para tratar de conservarlas mejor, pero la calidad de origen y conservación no fue positiva para los parámetros con los que las emisoras se rigen hace rato, y menos todavía para TV digital que avanza rápidamente y supone un inminente apagón analógico.

Por ejemplo, de muchos filmes de la década del 80 solo quedaban copias más o menos completas solo en viejos casetes de video U-matic, que no estaban diseñados para que su imagen perdure con parámetros de calidad sustentables por más de dos décadas.

“Lo que se hace es pasarlas por procesos digitales de computadora, con programas informáticos que a veces cumplen con su misión completamente, y a veces no… de modo que luego de una primera pasada, se trabaja cuadro por cuadro”, especificó Rentero en la entrevista.

“Para dejar el material en las mejores condiciones posibles se limpia la imagen, se eliminan puntos, rayas verticales… hay películas que están muy oscuras, o teñidas de un tono verdoso, o por el deterioro del material ya están quemadas y se ven muy blancas”, señaló Rentero.

“Como para darse una idea, las películas tienen una duración de entre 70 y 90 minutos incluso hay algunas de 60, y una de 75 minutos puede tener unos 110.000 cuadros en promedio: hay que inspeccionarlos y mejorarlos con idénticos parámetros uno por uno, por lo que los equipos funcionan las 24 horas”, asegura.

“En forma paralela hay cinco personas trabajando en sonido, imagen y supervisión”, agrega mientras muestra los equipos que se dedican a ese trabajo artesanal, por donde ya pasaron largometrajes como “Ayúdame a vivir”, de José Agustín Ferreyra de 1936, y “Como tú lo soñaste” (1947), de Lucas Demare, o “Un muro de silencio”, de 1993, que recientemente y como DVD acompaña la edición de un libro de Eudeba, que homenajea al filme.

También fueron restaurados tanto en imagen como en sonido “La Mary”, de Daniel Tinayre, con Susana Giménez y Carlos Monzón, que anuncian volverá a los cines en marzo próximo, así como cortometrajes que tuvieron corrección de color, tal el caso de “Cenizas”, de Gwenn Joyaux que formó parte de “Historias Breves 7”.

Recientemente, la Fundación Cinemateca Argentina y los laboratorios Cinecolor anunciaron la inminente restauración de “El cura Lorenzo” (1954), de Lucas Demare, con Angel Magaña como Lorenzo Massa, con motivo de la consagración de San Lorenzo de Almagro como campeón de 2013.

El demo de restauración, que fue colocado en las redes sociales de internet se realizó a partir del negativo original, que fue adquirido en Colombia, junto a más de 70 copias argentinas, por Guillermo Fernández Jurado cuando era presidente la Fundación  Cinemateca Argentina.

Fuente: Télam

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