CIUDAD

Autódromo sin ninguna pista

La obra para la remodelación del circuito Ezequiel Crisol de Aldea Romana se encuentra en stand by. La Municipalidad de Bahía Blanca destinó 12 millones de pesos de sus arcas, aunque desde Provincia no cumplieron con lo pautado. En el reordenamiento financiero, el ministro de Infraestructura Alejandro Arlía decidió postergarla.

Autódromo sin ninguna pista

Los problemas financieros por los que atravesó la provincia de Buenos Aires en 2012 privaron a los ciudadanos bahienses de tener el autódromo tan soñado y anhelado. El discurso de la “sintonía fina” ejercido desde la esfera nacional y acatada en el círculo sciolista significó para las obras de remodelación del circuito Ezequiel Crisol, una paralización absoluta.

El municipio de Bahía Blanca desembolsó para las obras que llevó a cabo en el autódromo, $ 12 millones. La cifra contemplaba las horas-hombre de empleados municipales para la demolición de la torre de control vieja, la construcción de una nueva, los boxes, enfermería y los vestuarios. Esta parte de la infraestructura está avanzada en un 79%.

En estos 12 millones de pesos, se encuentran además, las horas-máquina, horas extras que se abonaron a los trabajadores y el alquiler de aquellos equipamientos con los que no contaba la Municipalidad. Sin embargo, todo quedó en stand by, porque el compromiso que había asumido la provincia de Buenos Aires no pudo ser cumplimentado por los incipientes inconvenientes económicos de la gestión de Daniel Scioli.

En el reordenamiento de las obras que “tenían un financiamiento seguro”, el ministro de la cartera provincial de Infraestructura, Alejandro Arlía, dejó afuera la del autódromo. Pero esta paralización también fue alentada por el intendente Gustavo Bevilacqua, quien apenas asumió como alcalde interino manifestó que la refacción del circuito “no tenía carácter primordial para su gestión”.

Las idas y vueltas de la historia

En octubre de 2010, el entonces intendente del distrito de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, anunciaba la reestructuración del autódromo local, lo que representaría un gran atractivo para la localidad, no sólo por albergar a las competencias automovilísticas más importantes del país, sino también por el movimiento que generaría en el núcleo interno de la ciudad en materia comercial, hotelera y gastronómica.

En los primeros meses de 2011, se iniciaron las obras vinculadas al movimiento de suelo, demolición de la torre vieja, la edificación de los boxes, enfermería y vestuarios, que demandaron aproximadamente unos 12 millones de pesos, financiados por el propio municipio.

A fines de 2011, Gustavo Bevilacqua asumió como alcalde interino y la historia sufrió un vuelco drástico. En diálogo con Desafío Económico, la edil del bloque Integración Ciudadana, Elisa Quartucci, afirmó que “hace unas semanas hubo un fuerte reclamo de vecinos cercanos al autódromo debido a que las obras están paralizadas. Bevilacqua, a mediados de 2012, argumentó que no era un compromiso asumido por su gestión y que, además, tenía otras prioridades. A pesar de ello y en forma contradictoria, tiempo después, manifiesta que la provincia tiene una deuda para con las obras.

Sin embargo, la punta de lanza en este caso particular va mucho más lejos e involucra el accionar de la provincia de Buenos Aires, más precisamente al ministerio de Infraestructura y a la dirección de Vialidad.

El edil oficialista del Frente para la Victoria, Ramiro Villalba, expresó a Desafío que “lo que se decidió fue reactivar el autódromo local que se encuentra en el predio de la Asociación de Empleados de Comercio, porque en la situación en la que estaba no podía albergar a los espectáculos automovilísticos. Por estos motivos, se firmó un convenio entre el municipio, la Provincia y privados, con el fin de realizar inversiones para adecuar este autódromo. Dentro de ese acuerdo se fijaba que el municipio obtenía un comodato para la explotación de una parte del predio por un lapso de 20 años”.

Desde FpV, con calculadora y lápiz bien afinado, estimaron que una vez finalizadas las obras, el desembolso que habían ejecutado con las propias arcas municipales sería recuperado en un corto plazo de dos años. En este cálculo, no estuvo previsto que la situación financiera de la provincia de Buenos Aires atraviese grandes sobresaltos.

A partir de aquí, el concepto de “sintonía fina” entra en debate. El ministro de Infraestructura bonaerense, Alejandro Arlía, con los números en rojo como fondo de pantalla, se encargó de anunciar que se llevarían a cabo las obras más preponderantes y necesarias para los distritos. El interrogante que surge es ¿la remodelación del autódromo de Bahía Blanca no es esencial, teniendo en cuenta la rápida recuperación de los fondos invertidos?

Desde la misma área deliberativa que responde a Bevilacqua, ratificaron el valor de la obra. “Yo considero que es una obra importante, no por el autódromo en sí, sino por lo que puede generar en puestos de trabajo y en el movimiento comercial, gastronómico y hotelero que significaría traer dos o tres eventos de este tamaño a la ciudad”, subrayó el edil Villalba a Desafío.

Otro dato importante, y que da cuenta de que la obra no significa un gasto desproporcionado, es el adicionado por el Administrador General de la dirección de Vialidad, Ricardo Curetti, quien subrayó que “la contratación de la obra es por un monto de $ 10.007.611,35 y consiste básicamente en 110.000 metros cuadrados de pavimento flexible con su correspondiente señalización”. Para una obra de tamaña envergadura, que además generará una recuperación rápida de los fondos invertidos, 10 millones de pesos, parece a simple vista una cifra ínfima.

El concejal Villalba reafirma esta postura y enuncia que “según nuestros cálculos en función de lo que movilizan estos eventos automovilísticos, más derechos televisivos, cobro de entradas y actividades que se desarrollen dentro del predio, en menos de dos años se podía recuperar toda la inversión, quedando 18 años para seguir recaudando”.

El tiempo transcurre y la tan ansiada obra sigue sin finalizar. Arlía y Bevilacqua, en la reprogramación de proyectos, decidieron desligarse del autódromo al menos en 2012.

Los fanáticos de los autos deberán esperar y rezar por un 2013 positivo en materia económica para la Provincia. Mientras tanto, Bahía Blanca -que no atraviesa una situación monetaria holgada- financió 12 millones de pesos para que el autódromo esté paralizado y con un futuro incierto. Arlía no tuvo la sensibilidad necesaria para imaginar la importancia de esta obra; en tanto que Curetti prometió que lo pautado por la gestión bonaerense se cumplirá. Las promesas tienen fecha de vencimiento.

Los pedidos de informes de Quartucci

La solicitud de información bajo el expediente HCD-891/2012 realizada por la edil Elisa Quartucci nunca tuvo los resultados esperados. Más allá de la aprobación, el pedido no prosperó. En la minuta de comunicación, la concejal de Integración Ciudadana requería que se informe sobre los montos invertidos hasta el momento en el autódromo, detallando origen de los fondos, ya sean municipales, provinciales o nacionales, partidas a las que han sido imputados los gastos, ejercicios fiscales a los que corresponden las imputaciones, como así también la cifra comprometida por el gobierno provincial. Por otro lado, se manifiesta la necesidad de saber a qué partida presupuestaria se imputó el monto de $ 2.098.449, con los cuales se ejecutaron las obras para la construcción de baños, vestuarios, enfermería, verificación técnica y torre de control del autódromo Ezequiel Crisol. A pesar de que la solicitud no tuvo respuestas, la edil volvió a generar otro pedido de información, pero la suerte fue la misma. En esta última minuta, bajo el expediente HCD-1.660/2012, Quartucci le pidió al Ejecutivo local que se expida sobre los montos utilizados en el autódromo por parte de la provincia de Buenos Aires, al igual que los fondos implementados por la Municipalidad.

Arlia y una visión poco certera

Este último requisito fue duramente criticado y cuestionado por sectores de la oposición. Lo cierto es que entre la importancia y la urgencia de la infraestructura, se abre el debate sobre la recaudación que generarían la construcción y finalización de algunas obras. Un caso ejemplar es el del autódromo Ezequiel Crisol de Bahía Blanca, en donde desde Infraestructura de la Provincia a cargo del ministro Alejandro Arlía decidieron darle “un segundo plano” a dicho proyecto. El problema surge en que las arcas de los municipios se encuentran al límite de se ejecución; y la obra del circuito bahiense recuperaría rápidamente el desembolso efectuado por la comuna. Sin embargo, en esta toma de decisiones, Arlía no tuvo el tacto suficiente para tener en cuenta la receta económica que contemplaba el autódromo bahiense.

(La tecla)

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