ECONOMIA

Mejora la oferta de la carne

Daniel Reale, ingeniero y coordinador del programa Carnes del Inta, afirmó que dentro del sector esperan incrementar la faena, pero que ese aumento no necesariamente se trasladará en una baja de los precios que pagan los consumidores.

(Miradas al Sur) Al haber mejorado los precios, la superficie ganadera no cede terreno a la soja y, por lo tanto, aumenta la producción.

Daniel Reale, ingeniero y coordinador del programa Carnes del Inta, afirmó que dentro del sector esperan incrementar la faena, pero que ese aumento no necesariamente se trasladará en una baja de los precios que pagan los consumidores. Aún así, se originará mayor estabilidad. Además, Reale comparó la competitividad del sector ganadero con el de la soja y habló de un nuevo ordenamiento territorial a favor de la producción de carne.
–¿Quién se queda con la mayor ganancia en la cadena de la carne? 
–Es fluctuante y depende del momento. Todos los eslabones pasan por distintas crisis. Hoy, el precio del productor es excelente. Como se le ha dado competitividad, la superficie ganadera no cede terreno a la soja. Los incrementos de algunos insumos hacen que el margen del productor no sea tan grande como el que tenía hace unos años, pero por otro lado, sigue siendo mucho mayor del que tenía hace tres años. El gran aumento que tuvo la carne en el mostrador se dio hace un año y medio. Hoy puede seguir teniendo aumento pero acompaña a la inflación. Hay más estabilidad.
–¿Existe una concentración en el sector frigorífico en los últimos años que convierte a este sector en formador de precios?
–Hace cinco años tenía una ganancia muy grande porque había un excedente de producción. Además, estaban las exportaciones abiertas y el mercado externo pagaba cualquier cosa por la carne argentina. Hoy, el precio en el exterior es inferior al del mercado interno. Eso hace que ante una caída de la producción, el precio del productor sea mayor y el frigorífico se encuentre en crisis. Hace tres años era al revés, quienes tenían la mayor ganancia eran los frigoríficos. Si hay un sector que está atomizado es el industrial, porque la materia prima que tienen que pagar es alta. En el plano internacional el mercado ya no es excepcional y, de hecho, muchos frigoríficos cerraron o tienen planes del gobierno para mantenerse. El drama no es de precios sino de una capacidad subutilizada. Antes se faenaban 15 millones de animales por año, el año pasado once y éste año doce. Es un problema que tiene una solución biológica.
–¿Qué influencia tiene el factor tierra en el precio de la carne?
–Es muy favorable. Disminuyó el stock, pero se está en una situación interesantísima. Que la carne sea competitiva con la soja provoca un ordenamiento territorial. La soja solamente va a poder quitarle tierra a la ganadería en suelos de aptitud agrícola. No como antes que era desproporcionada la renta y cualquiera ganaba plata haciendo soja. La distribución de las utilidades tiene que estar en función del suelo. Ahora, la agricultura y la ganadería se hacen de acuerdo a las condiciones meteorológicas.
–Algunos analistas sostienen un aumento del siete por ciento en la oferta vacuna y una caída de los precios por razones estacionales, ¿cuánto hay de cierto?
–Es real porque estamos en un proceso de restricción de vientres que muy lentamente va a ir en aumento. Pero no vamos a encontrarnos como hace quince años atrás que se podía tener riesgo de exceso de producción de carne que afecte el precio. Hay una recuperación de la producción con respecto a las diez millones de cabezas que disminuyeron hace tres años. Claro que no se visualiza que ese aumento de la producción va a retrotraer los precios del mostrador. Lo que ha ocurrido con la carne es que se blanqueó el precio que internacionalmente tiene que tener. Tener una carne barata le convenía sólo al ama de casa, pero frenaba las otras producciones como la de carne de cerdo. Posiblemente el precio de la carne se estabilice y aumente sólo por inflación. Hoy, la Argentina va a transformar el maíz y la carne de cerdo y exporte. La carne vacuna logró un precio lógico y le ha sacado la loza que tenían las otras carnes.
–En las carnes de pollo y cerdo, ¿los aumentos son más moderados?
–Generalmente lo acompañan por una lógica comercial. Hoy la carne porcina es muy competitiva y contribuye al desarrollo territorial. Es una producción intensiva, requiere mano de obra, es transformadora de materia prima y le da valor agregado a los cereales.
–¿Por qué razón el Mercado Central, las carnicerías de Mataderos y otras cadenas ofrecen mejores precios que los hipermercados? 
–El tema de la comercialización de carne en el país es muy complejo porque interactúan muchos factores. Los supermercados en determinado momento manejaron el precio de la carne. Ellos fijan el precio e incluso establecen lo que le van a pagar al productor una vez que éste ya les vendió. Las carnicerías tienen costos más altos porque compran cantidades menores y, por ende, son menos competitivas. El volumen del Mercado Central tiene significancia en Buenos Aires, pero de las dos millones y media de toneladas anuales que se manejan a nivel nacional, las cantidades con las que opera no tienen magnitud.

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