CULTURA

Elena Holmberg, el crimen que desnudó las internas de la dictadura

El crimen de la diplomática no fue uno más. Las motivaciones de su muerte demuestran hasta dónde podían llegar los jerarcas que asaltaron el poder. Andrea Basconi, en La mujer que sabía demasiado, intenta dar respuestas a un caso emblemático

Elena Holmberg, el crimen que desnudó las internas de la dictadura

(Infobae) – El nombre de Elena Holmberg es uno más de la larga lista de crímenes cometidos en forma ilegal durante la última dictadura militar que asoló al país hace más de 30 años. Pero, ¿es realmente un nombre más?

En un libro de reciente publicación, Elena Holmberg, La mujer que sabía demasiado, de Editorial Sudamericana, la escritora Andrea Basconi intenta responder este y otros interrogantes, partiendo de la base de que la mujer asesinada no era el “enemigo” típico al que apuntaban los jerarcas del Proceso, sino alguien que bien podría considerarse “uno de ellos”.

En ese sentido, para los militares que asaltaron el poder el 24 de marzo de 1976, la “subversión” expresaba a aquellos grupos sociales o personas que, en el plano de los valores, se oponían al orden existente, más allá de que manipularan o no armas materiales. Por ello, su doctrina suponía la militarización y el control exhaustivo de la sociedad. El paso siguiente, la destrucción física del enemigo.

Elena era una diplómatica de larga trayectoria, de familia aristocrática, ferviente antiperonista desde temprana edad, pariente del ex presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, anticomunista, defensora a ultranza de la dictadura y con llegada a Jorge Rafael Videla, con quien mantenía diálogo.

Sin embargo, tras una abrupta salida de su puesto en la embajada argentina en París, donde la dictadura había montado un Centro Piloto para contrarrestar la creciente “campaña antiargentina” que se le venía encima desde el exterior, Holmberg volvió a Buenos Aires, donde fue secuestrada y asesinada.

A lo largo de la lectura del libro, parece quedar claro que la diplomática vio o supo algo relacionado con las maniobras que Emilio Eduardo Massera desarrollaba a espaldas de los otros miembros de la Junta en pos de su propio proyecto político.

¿Supo de reuniones de Massera con Montoneros? ¿Vio un despilfarro de gastos reservados? El libro trata de dar respuestas a un crimen que tantos años después continúa impune a la espera de su esclarecimiento. El mismo podría darse en breve en el marco de la Megacausa ESMA.

 

Entrevista con la autora

¿Qué la llevo a escribir sobre el caso de Elena Holmberg?

Primero, una cuestión de curiosidad personal, porque había leído el caso cuando era chica y siempre me quedó dando vueltas en la cabeza, y después, investigando sobre el tema, desarrollé la hipótesis de que el asesinato de Elena Holmberg demuestra que había un plan sistemático de exterminio en pos de un proyecto de poder, que si a una mujer como ella, y una familia como la suya, que estaban tan conectados con lo que era la jerarquía de la dictadura, les pasó lo que les pasó, entonces qué pasó con los militantes comunes, con los obreros y con los familiares de esa gente. Había un plan sistemático de exterminio de opositores, de opositores a un proyecto de poder. Y llegó un momento en que no importaba de qué lado estuvieran.

¿Qué hipótesis de los motivos del crimen manejó?

De la investigación veo dos cosas: una es la supuesta reunión que habría mantenido Massera con algunos dirigentes de la organización Montoneros en París, de la que Elena comentó tener una prueba. En algún momento se habló de una foto; lo concreto es que esa foto o esa prueba no se localizó. La otra punta que vi en la investigación es que cuando Elena y el embajador (Tomás de) Anchorena se hacen cargo del Centro Piloto, también se hacen cargo de la administración.

A finales del 77, principios del 78, Massera manda a su gente al Centro Piloto. Elena tiene enfrentamientos permanentes con estos marinos porque, entre todas las falencias que ella encontraba, destacaba que no hablaban francés y no tenían relaciones con la prensa, que era para lo que se había creado el Centro Piloto. Los marinos empiezan a hacerse cargo de a poco de la administración de los recursos del Centro, y ahí ella empieza a ver que hay movimientos permanentes de estos marinos relacionados con los pasos de Massera en Europa. Notan que el Centro empieza a dejar de tener la función para la que fue creado y empieza a funcionar como una base de operaciones del proyecto político de Massera.

Más tarde, a principios de los 80, se sabe que todos estos viajes de Massera también habrían tenido una relación con la Logia Propaganda Due, la P2. Pasa que Elena pudo haber visto algún movimiento, pero no haberlo interpretado en ese sentido.

¿Se puede trazar un paralelo con el caso de Hidalgo Solá?

Los dos eran funcionarios de la dictadura. Según la investigación de los hermanos de Elena, Hidalgo Solá, que era embajador en Venezuela, habría tenido información sobre una reunión realizada en ese país entre Massera, algunos líderes internacionales y miembros de la conducción de Montoneros. Él habría venido a Buenos Aires por una cuestión personal, pero con la intención de comunicarle esto a Videla, pero nunca lo pudo hacer, porque desapareció.

¿Videla sabía de las reuniones de Massera con Montoneros?

Me cuesta creer que Videla no estuviera al tanto de los movimientos de Massera. Por eso me parece que la hipótesis de que el motivo fundamental de que Elena fuera asesinada por esta supuesta reunión de Massera con Montoneros no se sostiene del todo. Es el motivo más obvio. Pero acá lo que ella ve, sin tener clara conciencia, no es solamente eso, es la construcción del proyecto de poder de Massera y el financiamiento del mismo. Y eso tiene que ver con las mafias internacionales.

¿Quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del crimen?

Nunca se terminó de probar. Se abrió una investigación judicial en Capital, porque Elena es secuestrada en ese distrito, pero también se abre en la provincia de Buenos Aires, porque allí aparece el cuerpo. Los hermanos de Elena lograron reabrir la investigación a principios de los 80, cuando acceden al testimonio de tres mujeres que habían estado detenidas en la ESMA, son liberadas y dan testimonio ante la Asamblea Francesa. Allí se menciona a (Jorge) Radice y (Adolfo) Donda. El caso llega al juicio a las Juntas, pero se dice que fue algo circustancial y no se juzga. De todos modos, es el caso 514 en la Megacausa ESMA.

Otra de las versiones que averigüé es la de (Jorge el “Tigre”) Acosta, que habría actuado allanando el camino de su jefe, pero es igual que el caso de Videla. Es muy difícil de creer que Massera no sabía de esto. Desde un primer momento Massera supo que existía Elena Holmberg y que ella se opuso a sus planes. Ella estaba convencida de que tenía que decir su verdad y que con eso podía desenmascarar lo que le parecía que estaba mal. No midió en ningún momento que estaba rodeada de asesinos.

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